Orbita del ojo humano

Anatomía de la órbita

Con una sola mirada, nuestros ojos trabajan con nuestro cerebro para indicarnos el tamaño, la forma, el color y la textura de un objeto. Nos permiten saber lo cerca que está, si está quieto o se acerca a nosotros, y lo rápido que se mueve.

Todas las partes del ojo son extremadamente delicadas, por lo que nuestro cuerpo las protege de varias maneras. El globo ocular se encuentra en la cuenca del ojo (también llamada órbita) en el cráneo, donde está rodeado de hueso. La parte visible del ojo está protegida por los párpados y las pestañas, que ayudan a mantener la suciedad, el polvo e incluso la luz brillante dañina fuera del ojo.

Con cada parpadeo, nuestros párpados extienden una capa de moco, aceite y lágrimas sobre la córnea, que cubre la parte delantera del ojo. Las glándulas lagrimales, situadas en el ángulo superior externo de cada cuenca ocular, producen lágrimas que, tras humedecer los ojos, fluyen hacia los canales de los párpados. Estos canales desembocan en el saco lagrimal, una bolsa situada en el ángulo inferior interno de cada cuenca ocular. A continuación, las lágrimas salen a través de un conducto que lleva a la nariz.

Órbita del ojo

ResumenLa órbita es un espacio confinado delimitado por cuatro paredes óseas. Además del globo terráqueo, la grasa orbital y los músculos extraoculares, contiene muchas estructuras neurovasculares importantes. Está íntimamente relacionada con los senos paranasales, así como con las fosas craneales anteriores y medias. Por consiguiente, la patología de los senos y la enfermedad intracraneal pueden extenderse y afectar a la órbita, y lo mismo ocurre a la inversa. Un conocimiento profundo de la anatomía orbital es esencial para apreciar plenamente los efectos de la enfermedad en la órbita y es de suma importancia para realizar una cirugía orbital segura. La anatomía de la órbita se discute con referencia a las enfermedades orbitarias relevantes.

Eye 20, 1119-1129 (2006). https://doi.org/10.1038/sj.eye.6702376Download citationShare this articleAnyone you share the following link with will be able to read this content:Get shareable linkSorry, a shareable link is not currently available for this article.Copy to clipboard

Límites de la órbita

Capas del ojoTúnica fibrosa (capa externa) La capa externa y fibrosa del globo ocular está compuesta por la córnea transparente y la esclerótica opaca. Juntas, forman una cápsula protectora y mantienen la forma esférica del ojo. La córnea permite la entrada de luz y es la principal superficie de refracción del ojo, mientras que la esclerótica sirve de sujeción a los músculos extraoculares.

Capa más interna: la retina (túnica nerviosa) A nivel anatómico grueso, las características más importantes de la retina son el disco óptico y la mácula. A nivel microanatómico (véase más adelante “Anatomía microscópica”), está formada por células neuronales que registran las señales luminosas y las traducen en señales neuronales que se transmiten al cerebro.

La vena angular forma una anastomosis de las venas faciales superficiales a las venas intracraneales. Las infecciones de la parte media de la cara pueden propagarse a través de la vena angular al seno cavernoso y a las venas del seno, lo que puede causar una trombosis del seno cavernoso con complicaciones potencialmente mortales. La trombosis del seno cavernoso es una de las posibles causas del síndrome del seno cavernoso, que se caracteriza por una pérdida parcial o completa de la función de los nervios craneales que lo atraviesan (es decir, CN III, CN IV, CN V1 y CN V2). Nervios

Techo de la órbita

En la órbita hay dos importantes forámenes, o ventanas, dos importantes fisuras, o surcos, y un canal que rodea el globo terráqueo. Hay un foramen supraorbitario, un foramen infraorbitario, una fisura orbital superior, una fisura orbital inferior y el canal óptico, cada uno de los cuales contiene estructuras que son cruciales para el funcionamiento normal del ojo. El foramen supraorbitario contiene el nervio supraorbitario, la primera división del nervio trigémino o V1, y se encuentra justo al lado del seno frontal. El foramen infraorbitario contiene la segunda división del nervio trigémino, el nervio infraorbitario o V2, y se encuentra en la pared anterior del seno maxilar. Ambos forámenes son cruciales como vías potenciales para que el cáncer y las infecciones de la órbita se extiendan al cerebro o a otras estructuras faciales profundas.

El canal óptico contiene el (nervio craneal II) y la arteria oftálmica, y se sitúa en la unión del seno esfenoidal con las celdillas etmoidales, superomedial y posterior a las estructuras del ápice orbitario. Proporciona una vía entre el contenido orbitario y la fosa craneal media. La fisura orbitaria superior se encuentra justo al lado y por debajo del canal óptico, y se forma en la unión del ala menor y mayor del hueso esfenoides. Es una vía importante de comunicación intracraneal, que contiene los nervios craneales III, IV y VI, que controlan el movimiento del ojo a través de los músculos extraoculares, y las ramas oftálmicas del nervio craneal V, o V1. La segunda división del nervio trigémino entra en la base del cráneo por el agujero rotundo o V2. La fisura orbital inferior se encuentra en la parte inferior y lateral del globo ocular, en la pared lateral del seno maxilar. No es tan importante en cuanto a su función, aunque contiene algunas ramas del nervio maxilar y la arteria y la vena infraorbitarias[5] Otras estructuras menores de la órbita son el agujero etmoidal anterior y posterior y el agujero orbital cigomático.