Venas y arterias del sistema nervioso central

Alimentación del cerebro

Tres vasos arteriales longitudinales recorren la médula espinal (Fig. 7.1). Son la arteria espinal anterior única y las arterias espinales posteriores emparejadas. La arteria espinal anterior nace en forma de Y de las dos arterias vertebrales a nivel de la médula (Fig. 7.2) y desciende por la superficie ventral de la médula en la línea media. Las arterias espinales posteriores nacen de las arterias vertebrales o de las arterias cerebelosas inferiores posteriores y discurren caudalmente por la superficie posterolateral de la médula.

Las arterias espinales anteriores y posteriores por sí solas son insuficientes para irrigar la médula por debajo de los niveles cervicales y, por lo tanto, reciben un refuerzo en serie mediante anastomosis con arterias radiculares derivadas de vasos segmentarios, incluidas las arterias cervicales ascendentes, intercostales y lumbares. Las arterias radiculares atraviesan los agujeros intervertebrales y se dividen en ramas anteriores y posteriores, que discurren con las raíces nerviosas espinales dorsales y ventrales, respectivamente. Una arteria radicular especialmente grande (la gran arteria radicular o arteria de Adamkiewicz) puede surgir de una arteria intercostal o lumbar lateral a cualquier nivel desde T8-L3.

Por qué los ganglios y los nervios no están rodeados de estructuras protectoras

El SNC es crucial para el funcionamiento del organismo, y cualquier compromiso en el cerebro y la médula espinal puede provocar graves dificultades. El SNC tiene un suministro de sangre privilegiado, como sugiere la barrera hematoencefálica. La función del tejido del SNC es crucial para la supervivencia del organismo, por lo que el contenido de la sangre no puede pasar sin más al tejido nervioso central. Para proteger esta región de las toxinas y los patógenos que puedan viajar por el torrente sanguíneo, existe un control estricto sobre lo que puede salir de los sistemas generales y entrar en el cerebro y la médula espinal. Debido a este privilegio, el SNC necesita estructuras especializadas para el mantenimiento de la circulación. Esto comienza con una disposición única de los vasos sanguíneos que llevan sangre fresca al SNC. Más allá del suministro de sangre, el SNC filtra esa sangre en líquido cefalorraquídeo (LCR), que luego circula por las cavidades del cerebro y la médula espinal llamadas ventrículos.

Circulación cerebral

El SNC es crucial para el funcionamiento del organismo, y cualquier compromiso en el cerebro y la médula espinal puede provocar graves dificultades. El SNC tiene un suministro de sangre privilegiado, como sugiere la barrera hematoencefálica. La función del tejido del SNC es crucial para la supervivencia del organismo, por lo que el contenido de la sangre no puede pasar sin más al tejido nervioso central. Para proteger esta región de las toxinas y los patógenos que puedan viajar por el torrente sanguíneo, existe un control estricto sobre lo que puede salir de los sistemas generales y entrar en el cerebro y la médula espinal. Debido a este privilegio, el SNC necesita estructuras especializadas para el mantenimiento de la circulación. Esto comienza con una disposición única de los vasos sanguíneos que llevan sangre fresca al SNC. Más allá del suministro de sangre, el SNC filtra esa sangre en líquido cefalorraquídeo (LCR), que luego circula por las cavidades del cerebro y la médula espinal llamadas ventrículos.

La falta de oxígeno en el SNC puede ser devastadora, y el sistema cardiovascular tiene reflejos reguladores específicos para garantizar que el suministro de sangre no se interrumpa. Existen múltiples rutas para que la sangre llegue al SNC, con especializaciones para proteger ese suministro de sangre y maximizar la capacidad del cerebro para obtener una perfusión ininterrumpida.

Abultamiento en el cerebro.

Los nervios vasculares son nervios que inervan las arterias y las venas. Los nervios vasculares controlan la vasodilatación y la vasoconstricción, que a su vez conducen al control y la regulación de la temperatura y la homeostasis.

3.)Los vasos cutáneos se dilatan localmente para producir el brote después de una lesión. La vasodilatación es producida por los impulsos aferentes de los nervios cutáneos que pasan antidrómicamente en sus colaterales a los vasos sanguíneos (reflejo axónico)[1].

Sistema circulatorioSistemaCorazón izquierdo → Aorta → Arterias → Arteriolas → Capilares → Vénulas → Vena cava → (Corazón derecho)PulmonarCorazón derecho → Arterias pulmonares → Pulmones → Vena pulmonar → (Corazón izquierdo)Microanatomía